Es muy complicado encontrarnos en este mundo tan veloz, a veces no parecemos encontrarnos en nada, otras nos encontramos en todo a la vez, a veces necesitamos un error, algo que nos detenga lo suficiente para ser capaces de ver el paisaje, nuestro nuestro propio paisaje emocional. “Lluvia,Vapor,Velocidad” de Turner parece hoy una obra providencial de cómo los sucesivos avances tecnológicos han diluido el espacio real cómo brochazos sueltos sobre un lienzo.


El vivir en un mundo sin certezas y a través de pantallas a veces genera la necesidad de crear nuestro propio espacio seguro. Un paisaje que existe, no como la representación de un lugar material y tangible, si no de la delimitación de una parcela cómoda dentro de un mundo intangible inabarcable e incomprensible a nivel profundo,una red de confort, un espacio habitable dentro de la aridez inmensa de la era postdigital.