Mis hermanos y yo solo conocemos bosques de eucaliptos nosotros y los que vendrán tras nosotros, creceremos bajo el brillo de las pantallas y el calor de las gráficas.

En el ultimo siglo el bosque gallego ha cambiado profundamente: el eucalipto, una especie foránea, se ha convertido en el árbol principal de los montes de de la región.
La proliferación de los eucaliptos en Galicia tiene que ver con una clara intención de maximizar la productividad de sus pistas forestales . El eucalipto aguanta las heladas y crece muy rápido, esto lo convierte en un candidato perfecto para hacer el bosque más rentable.
Que las pistas forestales de las región en la que crecí esté mediada por la rentabilidad hace que lo que yo considero conceptualmente como “lo natural” este controlado por el modelo económico cuya prioridad es maximizar los beneficios. Habiendo nacido después de los cambios hacia el neoliberalismo solo es posible conocer una realidad mediada por el modelo Hayek-Friedman
Los eucaliptos son árboles raros, son muy altos delgados y pálidos, su figura ya parece imagen de muerte. Son arboles tóxicos que acidifican el suelo, minimizan la biosfera y se reproducen como una especie invasora. Son un arbol, pero uno que no trae consigo las cualidades beneficiosas que que traen otros arboles, se reproducen sin control haciendo el suelo por el que se reproducen inhabitable para otras muchas especies de fauna y flora. Operan igual que muchos de los productos sintéticos creados y fomentados por el capitalismo especulativo.

El modelo neoliberal puede mediar desde el suelo de los bosques hasta lo completamente inmaterial.
En este eje de coordenadas no se optimizan solo los recursos materiales como las pistas forestales, si no que vemos optimizaciones mucho más acuciantes en el eje de “lo social”. Ejemplo de esto es la optimización de las imágenes y el modo de consumirlas en RRSS.
El modelo predominante de scroll infinito de las plataformas de Redes Sociales funciona como una caja de skinner perfecta que acumula grandes cantidades de datos de sus usuarios para personalizar su experiencia y ofrecerles contenido que maximice su tiempo en pantalla.
Pero el diseño del algoritmo no solo condiciona la forma de consumir contenido de los usuarios, si no que también la forma en la que se crea. La profesionalización de la creación online ha hecho que los productores de contenido saneen o directamente atomicen su contenido o sus dinámicas productivas a los designios de las plataformas. En los mejores casos el deseo creativo se terra-forma en operatividad algorítmica pseudoviral, en los peores la propaganda se disfraza de videos con remixes hardcore de música de los 2000.
Uno de los principales requisitos para agradar a los algoritmos es la cantidad de contenido que debe subirse a las plataformas, normalmente operando en un “cuanto más mejor”. Siguiendo esta lógica muchos actores dentro del conglomerado de las plataformas han comenzado a construir usuarios sin cuerpo que suben contenido a redes sociales.
Estos usuarios, son scripts de python en ordenadores o en placas de iPhone, son las llamadas “granjas de contenido”, perfiles que suben videos de forma automática o semiautomática, a un ritmo que un humano apenas podría. Estas granjas son el siguiente paso en la atomización del contenido online, máquinas hechas para alimentar otras máquinas. Máquinas diseñadas para generar capital sea social o económico.
El contenido generado por estas granjas tiende a ser lo que en el argot de internet se conoce como “Sludge Content” o “Brain-rot”, contenido de bajo valor en casi cualquier aspecto menos en su capacidad de retención. Pastiches de videos virales con clips de cuchillos cortando arena, videos “targeteados” a un público infantil en los que Cristiano Ronaldo y Messi pelean por sacos de dinero, entre otro montón de muestras de contenido claramente extraño pero optimizado para el algoritmo.
Los videos generados por estas granjas de bots no son contenido, son puramente continentes , operan de la misma forma que los eucaliptos, están vacíos por dentro y conquistan el espacio de otras imágenes proliferando sobre los otros, acidificando el suelo.
Las granjas de contenido se están demostrando rentables y útiles para muchos de los actores del terreno del contenido en redes, lo que seguramente haga que proliferen y que su propuesta imaginal no pare de crecer
Nosotros y los que vendrán detrás tendremos que crecer en bosques de eucaliptos, en suelos ácidos, hasta que no quede nada, que los eucaliptos o los bots se coman a si mismos, hasta que el crecimiento del sistema llegue a su tope.
A pesar de las toxinas del eucalipto, musgos e insectos pueblan las pistas forestales de Galicia, hacen de los troncos caídos de los eucaliptos su hogar. porque pareciera que en todo lugar yermo pudiera crecer algo de vida. Quizás se pueden reconquistar las granjas de contenido, insuflarles un deseo profundo a estas maquinas que no desean ?
La pieza que planteo es un trozo de eucalipto injertado con musgo que controla una granja de contenido de shorts de Instagram. Cuanto más crezca el musgo más se “deshará” el contenido de la granja de contenido,
La misma maquina sobre la que se sustenta la granja de contenido es la encargada de mantener vivo al musgo, esto es porque. Las relaciones no son binominales en su totalidad, los sistemas del neoliberalismo se introducen paulatinamente en las mecánicas del mundo fagocitándolas, hibridándolas. El bosque de eucaliptos no puede parecer un paramo yermo, por eso al modelo Hayek-Friedman le interesa que crezcan musgos y líquenes. Igual que le interesa la disidencia controlada para fagocitarla.